En tiempos de Jack el Destripador

Publicado el 13/04/2015

  • En tiempos de Jack el Destripador

Que todavía se desconozca la identidad de quien cometió los crímenes, la osadía con la que los ejecutó, la manera en la que se burló de la Policía y la escenografía general -todo estaba muy preparado, la parafernalia era hasta teatral, explica el escritor Fernando García Calderón-, explica muy bien por qué en 2015 se sigue hablando de Jack el Destripador, por qué aún se escriben libros y se investigan unos crímenes cometidos en 1888. Pero a García Calderón, que acaba de publicar 'Yo también fui Jack el Destripador' (Ediciones del Viento), no solo le atrae esa parte del misterio, sino sobre todo el contexto social y económico.

«Más que el personaje, me siguen atrayendo las condiciones de la época, la crisis, la decadencia victoriana, un imperio que se estaba viniendo abajo y el carácter social que dio lugar a los asesinatos», dice García Calderón, que leyó por primera vez sobre el Destripador con 17 años (nació en 1959). En la zona en la que actuaba, había más de dos millones de personas «hacinadas, en la miseria y el hambre, sin prácticamente que comer cuando caía la noche. Él solo, con una navaja, puso el foco en el gran problema social de entonces y favoreció una toma de conciencia social» a la que ayudaron los medios amarillistas y la aparición de fotografías, y en cuyo caldo de cultivo estaba germinando el laborismo. A García Calderón le ha interesado más escribir sobre «a quién favorecían aquellos asesinatos» que sobre el criminal, aunque la teoría que utiliza en su libro no tiene desperdicio. No es nueva, pero no es de las más comentadas. Para la identidad de Jack se han dado muchos nombres, más que víctimas causó; cinco prostitutas enfermas y, excepto la última, de edad. Se le ha identificado con John Montague Druitt, Aaron Kosminski, Michael Ostrog... y hasta el príncipe Alberto.

También con Lewis Carroll, el autor de 'Alicia en el País de las Maravillas'. De Carroll se comenzó a hablar en estos términos en 1996. Era un profesor de Matemáticas serio y también un aficionado a la fotografía al que gustaba hacer fotos a niñas desnudas. «Cumplía con la dicotomía de la época, con una moral muy recta en apariencia». De lo que no duda García Calderón es de que «no actuó solo. No me creo la versión de que era un depredador sexual con traumas de infancia. Todo estaba preparado».

Ref - www.hoy.es

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